El fantástico mundo de las vacunas (III)
Finalmente ya he acabado todo este proceso masoquista de introducirme agujas en el cuerpo. Nueve pinchazos en total, nueve agujeritos y una cantidad de bacterias en mi cuerpo considerable.
Mi brazo derecho no se levanta y mañana estaré hecho polvo, seguro, pero, por lo menos, ya estoy vacunado hasta del asco, que decía mi madre. Ahora el objetivo es que no me muerdan perros salvajes -ni domésticos- ni me piquen esos mosquitos tan famosos de 30 centímetros… ¿?
Hoy hace mucho frío, pero que mucho, mucho. Cuando la médica/doctora/enfermera me ha dicho que "me preparara" me he quejado: "elegí un mal día para desnudarme…". He conseguido sacarle una sonrisa. También me ha explicado su viaje mochilero por Ecuador y Perú, extensamente…
Una cosa más y un día menos. Me falta muy poquito para marchar. Anoche tuve un inicio de nerviosismo, breve. Empiezo a estar preocupado por no estar preocupado. Deben ser las bacterias.

