Carne, carne…

Desayuno Mis compañeros tienen una gran afición a dormir. Así que me he levantado, he desayunado (¡qué desayunos en el hostal…!) y me he ido a dar otra vueltecita por Latacunga. A las 8 de la mañana las calles de la ciudad están llenas de gente y, sobre todo, cuando llego al mercado. Doy vueltas y más vueltas y regreso al centro de operaciones. Mis compañeros por fin se levantan, veo cómo desayunan y empieza el trabajo duro: a no hacer nada útil.

Aprovecho y me conecto a internet. Un poco más tarde vamos a buscar la ropa –ya limpia- a la lavandería. Es curioso cómo parece que o yo me he hecho más grande o la ropa se ha hecho más pequeña.

PerreandoComemos en el hostal. Y llamo al señor Marcelo para quedar mañana con él y subir los bloques (ladrillos) a Guayama. Ya decía yo que habíamos bajado a Latacunga por algo… Necesito llamar a este señor 3 veces porque no está mucho por la labor… Finalmente, quedamos en que le llamaré mañana a primera hora para saber si sube o no sube. Gran parte de la tarde la dedicamos al muy noble y aristocrático arte de no hacer nada, salvo ver películas.

Cédric y yo vamos en busca de más ropa y a cenar unas hamburguesas con papas en una hamburguesería. ¡Qué necesidad de carne tenemos!. Cédric es suizo y ni es moreno ni nada parecido. La chica que nos atiende en la hamburguesería le habla en inglés. Yo creo que es un acto de chulería, para demostrar delante de sus colegas que sabe inglés. La verdad es que es muy raro en Ecuador encontrar a gente que conozca este idioma.

Mi estómago no está del todo bien hoy, me imagino que aún se está habituando a los nuevos hábitos alimenticios. Veremos qué pasa en los próximos días.

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