Primera hora: Me fumo un cigarro. Llego a la T4 y doy vueltas por el aeropuerto. Me siento en uno de los asientos de la cafetería. Están empezado a abrirla. Miro a la gente. La gente me mira a mí.
Segunda hora: Ya empiezo a estar cansado de no hacer nada. Pongo en la mesa mi libro de sudokus. Me entretengo un poco pero me gusta más mirar a la gente. Tengo sueño.
Tercera hora: Desayuno en la zona habilitada para fumadores y me fumo unos cuantos cigarros.
Cuarta hora: Exploración de la T4 de Barajas. Veo que abren el check-in y hago la facturación.
Quinta hora: Ahora la ausencia de los 13,5 quilos en la espalda me permiten explorar aún más el aeropuerto. Me voy hasta la T2.
Sexta hora: Hace un frío del carajo. Esta mañana, cuando llegué al aeropuerto estábamos a –6º, ahora no es tanto pero se nota.
Séptima hora: Me fumo los últimos cigarros en España, llamo a familiares y amig@s para despedirme y subo al embarque.
Octava hora: Subimos, menos mal, al avión. No sé si ahora empieza lo peor, que son 13 horas de viaje.
En el avión.
Primera hora: En el aire. Intento dormir. No lo consigo. Me aburro. ¿Cómo será todo eso del voluntariado? ¿Cómo será Guayama Grande?
Segunda hora: En el aire. Intento dormir. No lo consigo. Me aburro. Me pongo los cascos, a ver si la música me amansa.
Tercera hora: En el aire. Intento dormir. No lo consigo. Me aburro.
Cuarta hora: En el aire. Intento dormir. No lo consigo. Me aburro. Esto es un verdadero suplicio.
Quinta hora: En el aire. Intento dormir. No lo consigo. Me aburro. El vecino es un árabe irlandés. Va a Quito a ver a su novia ¡por primera vez!
Sexta hora: En el aire. Intento dormir. No lo consigo. Me aburro. Qué rara es la tipografía árabe, y más si se observa desde el rabillo del ojo.
Séptima hora: En el aire. Intento dormir. No lo consigo. Me aburro. Instintos suicidas.
Octava hora: En el aire. Intento dormir. No lo consigo. Me aburro. Cambio de hora en el reloj. Me hago un lío.
Novena hora: En el aire. Intento dormir. No lo consigo. Me aburro. ¿Por qué no nos caemos al mar y le doy una alegría a mi madre, por el seguro? Además, me mantendría ocupado.
Décima hora: En el aire. Intento dormir. No lo consigo. Me aburro. Vaya, se me ha olvidado en casa el adaptador inalámbrico wireless. No sé si lo utilizaré.
Undécima hora: En el aire. Intento dormir. No lo consigo. Me aburro. 3.469.317 elefantes se balanceaban en una tela de araña…
Duodécima hora: En el aire. Intento dormir. No lo consigo. Me aburro. Coño, cuántas horas seguidas de sol… ¿Dónde están las estrellas? Después de 22 horas ya podría anochecer de una vez…
Decimotercia hora: ¡Por fin! ¡Llegamos a Quito! Lo primero que hago, al salir del aeropuerto, es fumarme un cigarro.
Historia cíclica.