No sé cómo se reproducen ni como se alimentan (Iñaki acaba de decirme que les ha visto ligando y copulando). Sólo sé que vuelan, que son muy patosos y que mueren en seguida. Es sobre todo a partir de la noche cuando se les empieza a escuchar. El grácil revoloteo de sus alas es más horrible que el de las moscas y, aunque son capaces de volar un poco, no aguantan mucho en el aire y caen pesadamente sobre el suelo, la manta, el portátil, el saco, el cabello o donde sea.
Más divertidos resultan cuando caen justo en medio del fuego de la calefacción –calefacción central porque ponemos la estufa en medio del comedor- porque se queman y se desintegran rápidamente.
En casa ahora mismito vivimos 3 personas que odiamos matar animales, por muy desgraciados que sean, pero por aquí corre Rufa, una simpática perrita de unos meses. Le encantan los escarabajos. Se los come en cuanto los ve, y le da igual que estén vivos o muertos. Se los zampa con una ricura tan envidiosa… Entre otras cosas, por ese motivo la invitamos a casa.
Si nosotros matamos animales somos unos insensibles y unos asesinos. Si se los come Rufa… selección natural.