Guayama Grande, el vídeo (por fin)

Un recuerdo, un guiño, una sonrisa, una idea, una obsesión, una liberación y una cadena… Todo y nada.

Por fin ha llegado la producción más costosa de lo que llevo de año. Un film lleno de acción, fantasía y sexo, sobre todo mucho sexo (así veréis el vídeo hasta el final)…

Canguil (palomitas), sofá, pañuelos y a disfrutar.

(Quizás el navegador necesite instalar un plugin, si no lo tenéis actualizado, para poder ver la película. Aceptáis y solucionado)

http://guayama.hastio.com/wp-content/uploads/Guayama3.flv

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La Mitad del Mundo

Mitad del Mundo

Es cierto que Ecuador no es demasiado famoso en el mundo y, además, todo el mundo sabe –si sabe de la existencia de este país- que es muy pequeño. Los ecuatorianos tratan de ubicarse en el mundo. Y lo intentan todo para ser algo… empezando por el fútbol. “No sé quién jugador ecuatoriano ha fichado por el Real Madrid”, es un gran motivo de orgullo y satisfacción, e intentan vender de esta manera el país. De las primeras cosas que os enseñarán los quiteños, será el estadio de fútbol, seguro. Pero Ecuador tiene una cosa que España, por ejemplo, no tiene: el ecuador, valga la redundancia, la latitud cero.

Hoy he estado en la Mitad del Mundo –una especie de parque de atracciones con sólo una línea en el suelo y muchas tiendas- para hacerme la clásica fotografía de una pierna en el norte y una pierna en el sur (mi culo no estaba, entonces, ni en un lado ni en el otro). En el siglo XVIII parece ser que se demostró que el ecuador terrestre pasaba por justo por ahí, aunque hay leyendas que dicen que realmente se equivocaron por 240 metros (no tengo ninguna intención de coger el metro y ponerme a medir). Para ayudar a los turistas a hacernos nuestras fotografías es muy útil la línea pintada en el suelo. Es curioso pensar que esa línea no es sólo una marca en el suelo.

Desde los tiempos de colegio nos señalaban las diferencias entre el norte y el sur. Eran diferencias económicas, culturales, sociales. Básicamente se resumía en que el norte es rico y el sur, pobre. Y una simple línea rojiza en el suelo marca esas diferencias.

El pueblo -porque es un pueblo (previo pago de 2$)- es inventado, construido para sacarles unos dólares a los incautos turistas en sus numerosísimas tiendas. Sólo hay una latitud 0, pero muchas tiendas para comprar suvenires que nunca se van a usar. En principio, allí llegan productos manufacturados de todas las diferentes culturas ecuatorianas. A la hora de la verdad, aquello parece un mercado de navidad. Eso sí, es muy agradable en cuanto al colorido, la variedad de productos y la cantidad de pabellones que hay, incluyendo un planetario. Es ideal para ir con la familia, hacerse unas fotos, comer en cualquiera de los diferentes restaurantes que hay, jugar con los niños y, en definitiva, pasar un buen fin de semana.

Fritada A la vuelta, a probar dos cosas fundamentales de la cultura del país: fritada y cerveza. La fritada no deja de ser cerdo cortado a cachos y pasados por la sartén. El plato se acompaña de maíz y plátano frito (realmente no es plátano, es algo parecido –cuyo nombre no quiero acordarme-, aunque os puedo asegurar que parece un plátano y sabe a plátano). Una delicia. Y resulta más delicia aún si puede saborearse con una cerveza. Una Pilsener, en principio normal, pero con una gran característica: su tamaño. En Ecuador las cervezas son enormes (y tiradas de precio, claro), ideal para tomarse sólo una (los ecuatorianos no beben, toman).

Alrededor de la Mitad del Mundo hay varios pueblecitos. Son pueblos realmente muy tranquilos, de esos en los que no pasa nada –salvo cuando hay terremotos y erupciones volcánicas-, y muy devotos. Todos tienen pequeñas iglesias, pero con una carga religiosa muy marcada. En un pueblo, parece ser que apareció un árbol con forma de virgen María ¿?. Dejaron allí el árbol y plantaron a su alrededor una iglesia entera. En otro pueblo, parece ser que apareció un niño que hacía milagros. Afortunadamente, no disecaron al niño e hicieron la iglesia a su alrededor. En esta última iglesia, estaban celebrando misa. El cura cantaba la primera parte de una canción. Los feligreses, la segunda. Los niños no cantaban, sólo corrían por allí en medio. Se me ocurre una película dirigida por Tarantino…

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