Mis nueve agujeritos

Tiritas

Los últimos 2 pinchazos han sido una verdadera carnicería… Yo pensaba que serían un par de pinchazos rutinarios, como ya estoy acostumbrado, pero no. Creo que la médica/doctora/enfermera no tenía un buen día y ha pagado sus frustraciones con mis brazos…

Afortunadamente puedo afirmar, con la boca llena, que he sobrevivido a las vacunas.

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El fantástico mundo de las vacunas (III)

Finalmente ya he acabado todo este proceso masoquista de introducirme agujas en el cuerpo. Nueve pinchazos en total, nueve agujeritos y una cantidad de bacterias en mi cuerpo considerable.

Mi brazo derecho no se levanta y mañana estaré hecho polvo, seguro, pero, por lo menos, ya estoy vacunado hasta del asco, que decía mi madre. Ahora el objetivo es que no me muerdan perros salvajes -ni domésticos- ni me piquen esos mosquitos tan famosos de 30 centímetros… ¿?

Hoy hace mucho frío, pero que mucho, mucho. Cuando la médica/doctora/enfermera me ha dicho que "me preparara" me he quejado: "elegí un mal día para desnudarme…". He conseguido sacarle una sonrisa. También me ha explicado su viaje mochilero por Ecuador y Perú, extensamente…

Una cosa más y un día menos. Me falta muy poquito para marchar. Anoche tuve un inicio de nerviosismo, breve. Empiezo a estar preocupado por no estar preocupado. Deben ser las bacterias.

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El fantástico mundo de las vacunas (II)

virus

Ayer me introdujeron varios virus en el cuerpo, todos de golpe. La agradable médica/doctora/enfermera argentina ya me avisó de los efectos secundarios y no se ha equivocado en ninguno, la jodida…

Ahora parece que en lugar de vacunas me hayan pegado una increíble y dolorosa paliza. Me duele la cabeza, estoy mareado, tengo la sensación de tener muy pocas fuerzas, noto los pinchazos en los brazos pero, sobre todo, noto el pinchazo del muslo derecho. Me imagino que si caminara con los brazos notaría más los pinchazos en estos que en las piernas.

No es que ya no tenga ganas de irme, es que ahora mismo me da exactamente igual. Me da igual que me pase un tren por encima o que me toque la lotería de Navidad. Estoy totalmente apático y me he pasado prácticamente todo el día en el sofá, tumbado y viendo películas de serie B. Cómo molan las vacunas…

No sé cómo voy a estar mañana. Sé que los efectos de las vacunas aparecían a partir de las 24-48 horas. No pregunté acerca del tiempo de duración.

Afortunadamente, no se me ha hinchado nada.

Nada.

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El fantástico mundo de las vacunas (I)

El maravilloso mundo de las vacunas es recomendable para todos los públicos. Entiendo que la necesidad de vacunarnos contra la fiebre amarilla puede ser algo absurdo para un europeo, pero la sensación de recibir diferentes cepas de varias enfermedades siempre es un mundo destacable y altamente gratificante.

La cita con la gente de Sanidad Exterior es a las 9:30. Llego a las 9, ya me parezco a mi madre. Directamente me coge una médica/doctora/enfermera argentina muy agradable, la verdad. Me explica largo y tendido todos los riesgos de mi estupidez. La directriz es bastante clara: piensa siempre en lo peor y prepárate siempre para lo peor. He de añadir que pienso más en el tercer corolario de la Ley de Murphy que en los riesgos de mi viaje. Pero me ha convencido.

Sólo he tenido que pagar 17,27 € en conceptos de fiebre amarilla. El resto de vacunas son subvencionadas.

Y es que me han inoculado 5 vacunas diferentes, 5 cepas chulas para mi cuerpo, y cinco líneas de ataque diferentes:

  1. Fiebre amarilla, en el brazo izquierdo.
  2. Fiebre tifoidea, en el brazo derecho.
  3. Tétanos/difteria, en el brazo izquierdo, de nuevo.
  4. Rabia, en el muslo izquierdo.
  5. Hepatitis A y B, en el muslo derecho.

Aparece un momento de sufrimiento en el cual la médica/doctora/enfermera se le ocurre mencionar que tenemos que repetir en el brazo izquierdo porque yo ya no tengo más miembros.

Hay unos segundos de silencio. Eternos segundos de silencio. Pienso en esas cosas de "no lo digas, no lo digas, no lo digas…". Ella piensa seguramente en "que no lo diga, que no lo diga, que no lo diga…".

No lo digo.

Es lo más doloroso de mi cita con las vacunas. Ahora falta experimentar los virus en mi cuerpo.

pinchazos

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